Una silenciosa oleada del ICE se desarrolló ‘en todas partes al mismo tiempo’ este verano

La escalada más efectiva de la campaña de deportación masiva del presidente Donald Trump ocurrió silenciosamente.

A diferencia de las redadas de alto perfil anteriores que atrajeron a miles de manifestantes a las calles de Chicago, Los Ángeles y Mineápolis, el aumento de los arrestos en junio, julio y agosto fue captado en su mayor parte por imágenes granuladas de cámaras de seguridad, a través de persianas entreabiertas y desde detrás de puertas cerradas.

Los arrestos por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por su sigla en inglés) este verano se dispararon a niveles récord desde el inicio de este mandato de Trump —con 43.000 en junio, más de 49.000 en julio y casi 51.000 en agosto— a medida que los funcionarios eliminaron o redujeron las vías para la residencia legal en los Estados Unidos y ampliaron el grupo de personas elegibles para la deportación.

Los agentes federales aparecieron en casi todos los rincones de la vida cotidiana, y llevaron a cabo operaciones en hospitales y aeropuertos, fuera de escuelas suburbanas y a lo largo de sitios de construcción rurales y paradas de camiones. Se dispersaron desde las ciudades costeras de Maine hasta los pueblos desérticos de Arizona, a través de las llanuras abiertas de Wyoming y hacia el sur por las zonas fronterizas.

En estados liderados por republicanos como Texas y Florida, donde el aumento fue más fuerte, ampliaron su alcance a través de asociaciones con alguaciles y agentes de patrullas de carreteras estatales. En bastiones demócratas, intensificaron sus actividades a pesar de las leyes destinadas a restringirlos.

David Bier, director de estudios de migración en el Instituto Cato, un centro de estudios libertario, dijo que las asociaciones locales, una inyección de dólares federales y nueva tecnología habían hecho que la red de búsqueda estuviera tan descentralizada que había atraído menos atención.

“Este aumento gradual en todas partes al mismo tiempo, a través de muchos medios, está permitiendo que la operación pase desapercibida”, dijo.

El repunte de los arrestos, que generó poca reacción pública, refleja un punto de inflexión en los esfuerzos del gobierno de Trump para llevar a cabo expulsiones a gran escala de no ciudadanos. Los arrestados fueron acusados de violar leyes civiles migratorias, pero la mayoría no había sido acusada ni condenada por un delito. En un comunicado, ICE defendió la expansión del control migratorio.

“Se trata de promesas hechas y promesas cumplidas en acción”, decía el comunicado. “Los resultados hablan por sí mismos”.

Para entender cómo se han desarrollado las operaciones en todo el país, The New York Times revisó videos de arrestos, fotografías y registros judiciales de más de 50 incidentes. Lo que sigue es una muestra de esas interacciones.

Una presencia en lugares rutinarios

Los agentes federales aparecieron mientras las personas llevaban a cabo sus rutinas diarias. Hubo personas detenidas en camino a un partido de fútbol. Al salir de la misa dominical. Tomando una copa en un club nocturno. En bosques nacionales y fuera de los lugares de votación.

Roger Hansen, de 83 años, propietario de la lavandería Little Big Load en Madison, Wisconsin, dijo que agentes federales migratorios se llevaron a cinco personas de dos de sus locales en junio. Las redadas a nivel estatal el mismo día resultaron en los arrestos de aproximadamente 40 personas, muchas de las cuales los funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional dijeron que tenían cargos penales por agresión sexual, conducir en estado de ebriedad y otros delitos.

Las imágenes de seguridad de una de las lavanderías de Hansen muestran a dos agentes arrojando con violencia al suelo a un joven cliente cerca de un dispensador de jabón. Mientras tanto, la gente continúa lavando su ropa.

Afuera, los transeúntes grabaron cómo sacaban al hombre esposado y lo subían a una camioneta con vidrios oscuros.

Hansen dijo que estaba perturbado por la violencia. “Se estaban divirtiendo golpeando a un chico”, dijo, y agregó que el negocio había caído aproximadamente un 50 por ciento al día siguiente y no se había recuperado. Señaló que creía que gran parte de su clientela latina y migrante podría tener demasiado miedo para regresar.

En un comunicado, ICE dijo que los arrestos en la lavandería habían sido parte de “operaciones selectivas” en Wisconsin a finales de junio. Las cinco personas de Nicaragua y México estaban en el país ilegalmente, dijo ICE. La agencia no respondió a una pregunta sobre sus antecedentes penales.

El 7 de julio en Salt Lake City, Elizabeth Garcia grabó a tres agentes de ICE ingresando por la fuerza a su casa sin mostrar una orden judicial, tras seguir a su padre, Raul Moreno Meza, de 52 años, desde una gasolinera. Seguir leyendo: The New York Times