La organización de base comunitaria Solo por Hoy recibe cada vez más llamadas de personas del exterior que llegan a Puerto Rico en condiciones de empobrecimiento y en busca de un hogar.
“Estoy aquí en el aeropuerto, vengo de New Jersey, tengo tal edad y estoy sin hogar”, es una tendencia que ha aumentado por los pasados cuatro años, según Belinda Hill, directora de Solo por Hoy, que asiste a familias e individuos de escasos recursos en situaciones de crisis.
“A nosotros nos llaman personas que piensan que van a llegar aquí y se les va a dar una unidad de vivienda al día siguiente ante una escasez de vivienda, porque la escasez de vivienda que hay en Estados Unidos es la misma que tiene Puerto Rico. Es un problema mundial ahora mismo”, contó Hill, también presidenta del Sistema de Cuidado Continuo (CoC) a Personas Sin Hogar PR-502.
Hill sostuvo que hay personas que llegan de Florida y New Jersey, y aclaró que no solo arriban estadounidenses, sino puertorriqueños que emigraron tras el huracán María en 2017.
Tomó como ejemplo hipotético, “a lo mejor yo me fui con mi mamá cuando tenía diez años y ya hoy día tengo 20 y mi familia regresa en crisis”.
La abogada Anitza Cox, de Estudios Técnicos, explicó que cerca del 5% de la población sin hogar en la Isla son personas que provienen del exterior, pero se anticipa un incremento. Además, se estima que en los predios del Aeropuerto Luis Muñoz Marín pueden permanecer en las inmediaciones -algún tiempo- entre diez a 12 personas que están sin hogar.
“Nosotros atendimos a una pareja de Orlando a la que le subieron la renta de $1,800 a $3,200. Tenían un niño con discapacidad y los desahuciaron. De la pareja, una era puertorriqueña”, relató Hill, sobre la familia que llegó a Puerto Rico sin tener dónde pernoctar.
Hill planteó que quienes migran porque se les hizo difícil adquirir una vivienda, le han expresado que desde el exterior percibían a Puerto Rico como un lugar de oportunidades, motivado por el discurso del paraíso y “La Isla del Encanto”.
“Vienen con una esperanza infundada o basada en que aquí todo es más fácil”, añadió.
Dijo que la idea de paraíso, es “para una población adinerada. Eso no traspasa a alguien en pobreza”.
Jóvenes sin acceso a vivienda
En días reciente, la entidad dio a conocer el Estudio de Necesidades de la población de jóvenes sin hogar, mediante el cual se estimó que unos 300 jóvenes –entre 18 a 24 años– estuvieron sin hogar en 2024.
En colaboración con su Comité de jóvenes (Yab en inglés) y Estudios Técnicos, se reflejó que de los 300 jóvenes, 55 vivieron en la calle, 117 recibieron servicios de vivienda permanente en las organizaciones de los CoC y otros 185 solicitaron asistencia para vivienda en el sistema coordinado de entrada al sistema de Solo por Hoy.
“Cuando una persona de 40 años se queda sin hogar, ya ha sufrido tantos estragos que quedarse sin hogar no es tan abrumador como para un joven. Así que trata de buscar los sistemas de defensa o cómo desenvolverse en la calle. Un joven por lo general se queda más en shock y no tiende a dejarse ver. O sea, es más difícil de contar, en parte porque el joven no quiere ser visibilizado como una persona sin hogar y está buscando más protecciones”, explicó Hill.
El sinhogarismo juvenil está vinculado a problemas intrafamiliares y violencia en el hogar, así como retos para conseguir empleo por falta de experiencia, bajos salarios, alto costo de vida y requisito de mayoría de edad (21 años) para programas de vivienda.
Según el estudio, el sinhogarismo no se limita a vivir en la calle, sino a la inestabilidad de vivienda, moverse entre casas de amistades, familiares, hospedajes temporeros o albergues.
En Puerto Rico hay cerca de 300 mil jóvenes de 18 a 24 años, según los datos demográficos de 2023. De estos, 55% están estudiando, el 37% vive en hogares no familiares y tres de cada 10 viven solos. Mientras, el nivel de desempleo es de 26%; un 45% vive bajo nivel de pobreza, el 9% tiene alguna discapacidad y 56% de los jefes de hogar que viven rentados experimentan alguna vulnerabilidad de vivienda, según el estudio.
Hill también recordó el caso de una joven que al quedarse sin hogar, vestía con doble camiseta, gorra y pantalones largos para emular a un hombre y así protegerse.
“Si le preguntaban si estaba sin hogar decía que no, o sea, insistía en que no estaba sin hogar. Los estigmas de que por sí un joven piensa que no está haciendo nada con su vida y encima de eso, estar sin hogar, es muy distinto a una persona de 40 años que a lo mejor ya perdió dos trabajos, se dejó de la esposa y tiene un sinnúmero de problemas, mientras un joven todavía está tratando de evaluar si este es el resultado de su vida”, dijo.
El estimado es un resultado del conteo anual del sinhogarismo, datos del CoC y del Homeless Management Information System. Fuente: El Vocero
