El corazón del Chicago mexicano volvió a latir con fuerza. En La Villita se celebró, un año más, el Desfile del Día de la Independencia de México, una tradición que año con año reúne a la comunidad para recordar, con orgullo, lo que significa ser mexicano. La edición número 55 del desfile fue organizada por la Cámara de Comercio de La Villita.
El 15 de septiembre, México conmemora su independencia con el tradicional Grito de Dolores, una fecha que para los mexicanos, estén donde estén, se convierte en motivo de reunión familiar: comer en familia, izar la bandera y gritar «¡Viva México!».
Mucho más que una fiesta, para la comunidad mexicana en Chicago esta celebración es también un recordatorio de identidad y raíces, un sentimiento que se vivió con fuerza en las calles de La Villita, donde miles de hispanos se dieron cita para celebrar sus orígenes.
En años anteriores, el desfile se vio afectado por el temor generado por las políticas migratorias impulsadas por el presidente Donald Trump. En 2025, por ejemplo, la celebración estuvo marcada por la ausencia de fiestas y de comunidad. Sin embargo, 2026 fue muy distinto: poco a poco, la comunidad volvió a reunirse para celebrar. Ni el cielo nublado, ni la lluvia del día logró apagar el ambiente festivo.
El desfile partió del Arco de La Villita, en la intersección de la calle 26 y la avenida Albany y concluyó en la avenida Kostner, que reunió a más de 100 carros alegóricos y más de 3,000 participantes y voluntarios, con una asistencia superior a las 400,000 personas.
Además, de acuerdo con plataformas de hospedaje reportaron que viajeros procedentes de México y de otras zonas de Estados Unidos encabezaron las reservaciones en el barrio, con un crecimiento del 200% en la demanda de alojamiento en comparación con el año anterior.
Vestidos con playeras de colores, banderas y hasta caras pintadas, cientos de familias llegaron a disfrutar de un evento que, más que un desfile, es una celebración familiar.
Detrás de cada bandera ondeando y cada «¡Viva México!» gritado con fuerza, hay una mezcla de nostalgia y pertenencia: la de miles de personas que viven en un país que no es el suyo de origen, pero que, con los años, también se ha convertido en su hogar. Seguir leyendo: Univision
