El índice de vejez aumentó 41% en cinco años y llegó a 237 personas de 65 años o más por cada 100 menores de 15
En Hormigueros es cada vez más improbable que el silencio en las calles sea interrumpido por las risas de los niños jugando. Lo que se escucha es el murmullo de esos que cuidan de un Puerto Rico que parece haberlos dejado en el olvido.
En “El pueblo del milagro”, por cada menor de 15 años, viven cuatro personas mayores de 65, la proporción más alta en Puerto Rico.
Es una realidad que se repite por todo el archipiélago. Hay muchas más canas que uniformes escolares.
“Puerto Rico no está envejeciendo. Puerto Rico ya envejeció”, afirmó José Roberto Acarón, director estatal de AARP, organización que ayuda a los adultos mayores a mejorar su calidad de vida.
Actualmente, el 26 % de los residentes del País tiene 65 años o más. Eso equivale a 828,673 habitantes, 92,000 más que en 2020.
De hecho, ocupa el tercer lugar en el mundo con mayor porcentaje de esta población, solo por debajo de Japón (30 %) y Mónaco (36 %), según datos del Banco Mundial.
A pesar de que los estudios lo advertían, la realidad alcanzó al territorio mucho antes de que estuviera listo. Ahora, el reto está en aceptarlo y adaptarse con premura a la nueva realidad demográfica.
Un aumento drástico en 5 años
Y no es una percepción. En 2020 había 168 adultos mayores de 65 años por cada 100 menores de 15. Para 2025 esa cifra subió a 237.
Esto equivale a un aumento de 41 % en el Índice de Vejez –indicador que compara ambas poblaciones–, reveló recientemente el Instituto de Estadísticas.
El acelerado cambio responde a una combinación de factores que llevan años acumulándose, explicó Alberto Velázquez Estrada, gerente sénior de Proyectos Estadísticos de la agencia.
Por un lado, nacen menos bebés. Mientras en el 2000 se registraron casi 60,000 nacimientos, hoy la cifra ronda los 18,000.
A eso se suma que la generación de los baby boomers entró de lleno a la edad de jubilación, así como el impacto que ha tenido la migración masiva.
“Esa combinación hace que el ritmo de envejecimiento se acelere mucho más rápido”, apuntó.
Aunque el efecto se refleja en todo el país, municipios del suroeste y sureste lideran la lista.
Además de Hormigueros, que tiene un índice de 380.2, figuran Rincón (328.6), Patillas (325), Yabucoa (301.3) y Lajas (297.8).
“El indicador nos dice el ritmo con el que está envejeciendo una población”, precisó el experto. “Así que, a medida que avance la década, los municipios tendrán que ir ajustando a un ritmo más rápido los servicios a la población adulta mayor”.
Hay que repensar el país
Ese, precisamente, es el problema. Los gobiernos –así como el sector privado– continúan “planificando para un Puerto Rico que ya no existe”, para una población joven que va cada vez más en picada, criticó Acarón. “El país tiene que transformarse”.
Por eso, invitó a repensar un nuevo Puerto Rico en, al menos, cinco áreas de la sociedad:
Vivienda: crear alternativas de relocalización para miles de adultos mayores que residen en las periferias, para que puedan mudarse a apartamentos adaptados a sus necesidades en los cascos urbanos, donde puedan caminar, socializar y hacer sus gestiones.
Transportación: “¿qué va a pasar cuando siga aumentando la población que ya no puede manejar?”, cuestionó. En una isla sin un sistema de transporte público abarcador y confiable, no poder conducir equivale a una sentencia de aislamiento y dependencia.
Salud: priorizar la prevención y el envejecimiento saludable para reducir la presión sobre el sistema sanitario.
Empleo: promover oportunidades dignas para quienes deseen –o necesiten– permanecer en la fuerza laboral.
Economía: desarrollar incentivos para la industria de los cuidados, lo que mitigaría la migración y crearía empleos.
“El país no se va a transformar con programitas de agencias”, puntualizó el directivo. “Tiene que haber una estrategia de país que discuta realmente, de forma integrada y con visión, el Puerto Rico que va a existir”.
Falta de presupuesto
La procuradora de las Personas de Edad Avanzada, Yolanda Varela Rosa, reconoció, por su parte, que el envejecimiento poblacional representa uno de los mayores desafíos sociales y gubernamentales.
Ante esto, aseguró que la oficina que dirige trabaja en múltiples frentes para mitigar el impacto.
Con una red de más de 110 Centros de Actividades y Servicios Múltiples, la agencia busca sostener a los adultos mayores en sus comunidades con servicios de nutrición, transporte, apoyo a cuidadores y prevención del maltrato.
No obstante, la funcionaria fue honesta ante el reto fiscal que esto representa.
“No podemos atender una población cada vez mayor con los mismos recursos de años anteriores”, advirtió en declaraciones escritas, subrayando que la falta de fondos estatales pondría en riesgo el pareo federal que garantiza “acceso a alimentación, apoyo comunitario, protección o servicios esenciales”. Seguir leyendo: Primera Hora
