Peligran los manatíes antillanos: Casi 50 han muerto en los últimos años

Han pasado 40 años desde que el Departamento del Interior de Estados Unidos determinó, en su informe del 22 de julio de 1985, que el manatí se considera amenazado o en peligro de extinción, por la baja población de las distintas especies.

En los últimos cinco años, incluyendo lo que va del 2025, han muerto 49 manatíes; a razón de casi diez anuales, tras un análisis de los datos provistos por el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA). Antes de la pandemia en 2019, morían alrededor de seis o siete de estos animales.

Las cifras del 2020 al 2025 muestran que, con 13 manatíes muertos, el 2021 fue el año con mayor pérdida de estos animales. Le sigue el 2022, cuando murieron 12, y el 2023, con otros 12. En el 2024, murieron seis de estos animales, y en lo que va de 2025, se han reportado seis adicionales.

En 2020 murieron cinco de estas especies, cifra menor a la de otros años, pero nada alentador para la bióloga marina Nilda Jiménez, directora del Programa de Mamíferos Marinos.

“No hubo un descenso de animales muertos, volvimos al promedio que tuvimos antes, seis. Sabemos y nos consta que nosotros no recibimos todos los animales que se mueren porque tenemos casos en los que nos han reportado (un avistamiento) y tenemos la evidencia con una foto; y cuando tratamos de llegar al lugar para ayudarlo, el animal ya desapareció porque la corriente se lo llevó u otras razones”, explicó Jiménez, quien como parte de sus funciones rescata mamíferos marinos heridos y a los muertos, les realiza necropsia para conocer la causa del deceso.

“Sabemos que ese es un mínimo de animales muertos, pero probablemente hay más”, reiteró. Mencionó que en las aguas de Salinas y Guayama es donde principalmente ocurren las muertes.

Otras causas de muerte identificadas son enfermedades, falta de apetito, probablemente por enfermedad y crías huérfanas, abundó la bióloga marina del DRNA Grisel Rodríguez Ferrer.

“Tenemos casos por enfermedades, que son los menos. Hay casos en que la osamenta está tan deteriorada que no se puede determinar la causa de muerte”, mencionó Rodríguez Ferrer.

Sobre los que han muerto a causa del golpe o motor de una embarcación, Rodríguez dijo que el impacto se observa mayormente en costillas rotas, fracturas en la cabeza, discos y vértebras dislocadas.

Un nuevo censo

La población se había estimado en 600 manatíes, pero se cree que es mucho menor, 300.

“Una de las preocupaciones principales que tenemos con esta tasa de mortalidad tan alta es que es una población bien pequeña, aun cuando nos dejemos llevar por la población de 600. Este es un animal que se reproduce bien lento, con una cría como cada cuatro años. Tiene un potencial de vivir más tiempo, pero se sabe poco. Lo único que se sabe de ellos es que duran 20, 28 años en vida silvestre”, alertó Jiménez.

Sobre la razón para la discrepancia en el número estimado de la población, dijo que hubo cambios en la metodología usada durante el censo en el mar, que al presente toma en consideración otros factores para lograr mayor certeza.

“Los censos que se hacían en Puerto Rico, básicamente, era un vuelo alrededor de la isla y establecía un número mínimo de la población. A veces los números daban 50, 60, dependiendo de las condiciones cuando se hacían los censos. Eso era un mínimo poblacional que se pudo hacer décadas atrás. Eventualmente, se empezó a decir que el proceso para estimar la población tenía que tener un análisis más profundo y empezaron a diseñar unas metodologías nuevas”, relató Jiménez.

La bióloga detalló que, para determinar la cantidad de manatíes, añadieron índices. Por ejemplo, cuántos manatíes se ven en un área y cuántos se dejaron de ver; si se ve durmiendo o comiendo, y la profundidad en la que se encuentra. También, evalúan las condiciones del agua, si está turbia o no.

“Son una serie de factores que afectan la detectabilidad del manatí cuando pasa el avión y el observador está mirando. Se establecen esos índices, que son recientes, quizás en esta última década, y ahí fue cuando salió el primer estimado poblacional real para Puerto Rico. Ahí fue cuando se estimaron unos 600. Luego volvieron a hacer ajustes, y fue cuando establecieron que quizás estaban sobreestimando la población. Quizás es más hacia 300 la población”, explicó Jiménez.

Adelantó a El Vocero que el DRNA realizará otro censo antes de que culmine el año.

Protecciones

En 1972 se aprobó la Ley de Protección de Mamíferos en Estados Unidos, y en 1973 se creó la Ley federal de Especies en Peligro de Extinción. Ambos estatutos prohíben la caza y daños a los manatíes, así como la destrucción de su hábitat.

Bajo esas leyes, el manatí está considerado en peligro de extinción en Puerto Rico, y a nivel federal, especie amenazada. Además, en 2013 el gobierno local designó al manatí Mamífero Nacional de Puerto Rico bajo la Ley 127, y cada 7 de septiembre se reconoce el Día de la Conservación del Manatí Caribeño en Puerto Rico.

Para proteger la población que queda y ayudarla a restablecerse, Rodríguez recuerda a los nautas tener siempre a alguien en la proa pendiente a cualquier animal en el mar y navegar a cinco millas por horas donde el bote no haga olas. La baja velocidad da tiempo a un animal marino a sumergirse en el agua.

Acciones del DRNA

El secretario del DRNA, Waldemar Quiles, informó que aumentó el patrullaje, como parte de las medidas para proteger el manatí, e inició una campaña en las redes sociales para educar sobre la importancia de estos mamíferos marinos en el ecosistema en Puerto Rico.

“En el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales tenemos un compromiso con la seguridad en la navegación y la protección de nuestros manatíes. Por tal razón, desde enero hemos triplicado los patrullajes preventivos en las costas y demás cuerpos de agua, así como las intervenciones con violaciones a las leyes y reglamentos vigentes. De igual forma, personal de la Oficina de Navegación ha duplicado la instalación de boyas para marcar zonas de manatíes sobre los niveles del 2022”. Fuente: El Vocero