Inestabilidad de luz y agua torpedean la inversión de empresas

En momentos en que Puerto Rico se esfuerza por consolidar y ampliar la presencia de empresas multinacionales, la inestabilidad en servicios esenciales como energía, agua, salud y vivienda sigue siendo un obstáculo para atraer nuevas inversiones y para convencer a las ya establecidas de ampliar su operación.

“Tenemos una deficiencia severa en dos componentes principales: el campo energético y el suministro de agua. En tercer lugar, la infraestructura vial, que en algunas áreas no está mal, pero sigue siendo un factor para considerar”, advirtió el economista Juan Castañer.

“Al final del día, el entorno de Puerto Rico no ha cambiado tanto, aunque bajo una nueva administración hay un contexto económico distinto. No veo el panorama catastrófico, pero sí con reservas”, agregó.

Rafael Vélez, presidente de la Asociación de Industriales de Puerto Rico, coincide en que la inestabilidad de la infraestructura eléctrica es uno de los mayores retos. En 2024, el índice promedio de interrupciones por cliente (SAIDI) aumentó a 7.9, frente a siete en 2023, mientras que la duración total se incrementó 18%, alcanzando los 1,432 minutos anuales.

En el caso del servicio de agua, la situación se agravó en julio, cuando la gobernadora Jenniffer González declaró un estado de emergencia operacional y activó la Guardia Nacional tras una avería en una tubería principal que dejó a miles de hogares y negocios sin servicio.

“En la parte de agua, muchas de las operaciones manufactureras tienen sus propios pozos y se nutren de ellos, pero la falta de agua afecta al capital humano que trabaja en estas empresas. Yo creo que uno de los retos más grandes, además del de energía, es el de tener ese capital humano disponible y adiestrado. ¿Cómo tú atraes más gente a Puerto Rico? Cuando tú le das un sistema de salud accesible, educación y vivienda”, enfatizó Vélez.

El sistema de salud también enfrenta presiones por la fuga de profesionales, cierres y consolidaciones de hospitales y una población más envejecida, lo que repercute en la calidad de los servicios. En vivienda, la disponibilidad limitada y el alza en los materiales de construcción encarecen los nuevos proyectos y reducen la oferta de casas para la venta.

Para Vélez, la oportunidad más inmediata está en incentivar la expansión de las empresas que ya operan en la Isla. “Debemos aprovechar la capacidad ociosa que ya existe en el País”, sostuvo.

Desde el sector de promoción de inversiones, Ella Woger Nieves, directora ejecutiva de Invest Puerto Rico, advirtió que la competitividad depende en gran medida de reforzar la infraestructura.

“Reconocemos que los retos, en particular el sistema energético, se ha convertido en un factor determinante para las empresas. Puerto Rico tiene una propuesta de valor única para competir a nivel global, pero si no atendemos con prioridad los desafíos en los servicios esenciales, impactamos la percepción del entorno de negocios y limitaremos nuestro potencial de atraer inversión”, señaló.

Gobierno apuesta al crecimiento

El secretario del Departamento de Desarrollo Económico y Comercio (DDEC), Sebastián Negrón Reichard, reconoció que los inversionistas buscan estabilidad operacional, ventajas competitivas sostenibles y acceso al mercado estadounidense.

“Más importante aún, en el contexto actual de ‘reshoring’, los inversionistas buscan certidumbre y estabilidad en sus cadenas de suministro. La Isla les ofrece esa seguridad: productos etiquetados ‘Made in USA’, protecciones legales estadounidenses y la tranquilidad de operar dentro de la jurisdicción federal. Esto es crítico cuando consideran que los aranceles actuales han creado incertidumbre en las cadenas globales de suministro”, dijo.

Negrón Reichard afirmó que la estrategia del gobierno es ser transparente sobre los retos y las soluciones en curso. También destacó que muchas plantas han invertido en energía autosuficiente y que el DDEC otorga incentivos para proyectos de cogeneración. Solo en 2025, dijo, se han facilitado más de $171 millones en inversiones manufactureras y anunciado más de 1,500 nuevos empleos.

El economista José Caraballo Cueto alertó que no se debe depender únicamente de incentivos contributivos, ya que otras jurisdicciones también los ofrecen.

“La diferenciación que tenemos en Puerto Rico es una fuerza laboral bien educada y con costos laborales más bajos que en países como Singapur o Irlanda. Pero aún hay una multiplicidad de factores que entran a la hora de que una multinacional decida dónde invertir”, puntualizó. Fuente: El Vocero