Haití intenta celebrar elecciones a pesar de la guerra de pandillas

La violencia de las pandillas en Haití es tan grave que Antoine Rodon Bien-Aimé, un candidato al Senado haitiano, ha hecho campaña mediante llamadas por altavoz y videollamadas en reuniones comunitarias.

Las elecciones —las primeras en una década— están programadas para el 13 de diciembre, pero los secuestros y los homicidios son omnipresentes. Bien-Aimé, un exdiputado de la legislatura, enumeró los nombres de varios vecindarios alrededor de la capital en los que no puede reunirse con los votantes.

“No podemos ir a hacer campaña en el terreno”, dijo. “Tenemos miedo. Tengo miedo de conducir. Tengo miedo de salir de casa porque tengo miedo de que me secuestren”.

Bien-Aimé forma parte de un creciente coro de voces que cree que el gobierno haitiano, bajo presión de Estados Unidos, se ha apresurado a celebrar elecciones a cualquier costo. Los críticos argumentan que demasiados sectores del electorado haitiano se ha visto obligados a abandonar sus hogares y no podrían emitir su voto.

Con las principales carreteras bajo el control de grupos armados, será difícil trasladar no solo a los candidatos, sino también las boletas electorales. Comunidades enteras corren el riesgo de quedar aisladas de la votación.

Muchas personas creen que la fecha de las elecciones es esencialmente una ficción: un objetivo que ni siquiera los funcionarios haitianos consideran alcanzable.

Pero a medida que Haití entra en su segunda década sin elecciones para ocupar ni un solo cargo gubernamental, el impulso por un retorno a la democracia es real.

Aunque muchas personas argumentan que no se pueden celebrar elecciones sin seguridad, los funcionarios del gobierno y algunos expertos argumentan de manera firme lo contrario: que Haití nunca estará seguro si no comienza a elegir a sus propios líderes.

Aun así, muchos haitianos se enfrentan a una realidad demasiado peligrosa, como le recordó a muchos una masacre ocurrida la semana pasada en una comunidad acomodada en las afueras de la capital.

¿Por qué Haití no ha tenido elecciones en tanto tiempo?

Haití celebró elecciones por última vez en noviembre de 2016, cuando Jovenel Moïse, un exportador de plátanos, fue elegido en medio de retrasos y acusaciones de fraude generalizado. Fue asesinado en julio de 2021 y, a continuación, la violencia de las pandillas, que siempre había sido común en Haití, se propagó rápidamente. A principios de 2024, estalló en una especie de guerra.

Los grupos armados que se habían enfrentado entre sí durante años, a veces cumpliendo las órdenes de políticos corruptos, unieron fuerzas. Atacaron comisarías, prisiones, hospitales y vecindarios. El primer ministro fue obligado a dimitir y el aeropuerto permaneció cerrado durante meses.

Más de 1,5 millones de haitianos han huido de sus hogares y casi 250.000 de ellos viven en la miseria en lugares de desplazamiento improvisados, como escuelas públicas.

La Organización de Naciones Unidas dijo que 3050 personas, incluidas aquellas que fueron blanco de las fuerzas del orden, murieron en la primera mitad de este año.

Las pandillas controlan alrededor del 70 por ciento de la capital de Haití, Puerto Príncipe, y se han extendido a otras regiones fuera de la ciudad, incluido el valle rural de Artibonito.

Ante la situación de seguridad tan volátil, las elecciones se pospusieron varias veces. La contienda para elegir la legislatura ahora tiene un retraso de seis años.

¿Son factibles las elecciones de diciembre?

Aunque el gobierno insiste en que sigue adelante con las elecciones del 13 de diciembre, la mayoría de los expertos cree que esa fecha roza la fantasía.

Estados Unidos ha gastado cientos de millones de dólares en esfuerzos de seguridad en Haití, y los expertos dicen que Washington ha sido un factor importante al presionar a los funcionarios haitianos para que avancen. Después de meses de retrasos, el gobierno haitiano formó un consejo electoral, publicó el decreto electoral requerido y propuso la fecha de diciembre.

“No serán unas elecciones tipo Cadillac”, dijo Michael Kozak, ex alto funcionario del Departamento de Estado de Estados Unidos, a un comité de la Cámara de Representantes el mes pasado, mientras aún ocupaba su cargo. “Pero si son unas buenas elecciones, tipo F-150, eso será sólido. Necesitan un gobierno electo. No tiene que ser perfecto”.

Pero muchos críticos dicen que es absurdo celebrar unas elecciones que privan de sus derechos a las ciudades donde vive la mayoría de los votantes. Solo los candidatos que puedan pagar helicópteros podrían volar sobre los puestos de control de las pandillas en las carreteras principales para hacer campaña en las regiones fuera de la capital. Millones de personas tienen que registrarse para votar, un proceso que es poco probable que el gobierno logre llevar a cabo a tiempo. Seguir leyendo: The New York Times