El alto el costo social del hambre en Puerto Rico

El gasto producido por la inacción ante el impacto del hambre y la malnutrición representa en promedio un 6.4% del producto interno bruto (PIB) de los países de Latinoamérica y el Caribe, realidad de la cual no está ajeno Puerto Rico, donde se estima que un 31% de la población sufre inseguridad alimentaria, de acuerdo a especialistas en el tema consultados por El Vocero.

La directora del Banco de Alimentos de Puerto Rico, Mari Jo Laborde, indicó que la inseguridad alimentaria a nivel mundial es por escalas en donde, en unos países, la situación es más profunda que en otros, pero las consecuencias y situaciones son las mismas y los costos a la sociedad son mayores.

Laborde añadió que la inseguridad alimentaria en un niño que no se alimenta bien, que no es saludable y que no puede tener la atención necesaria para ser exitoso en la escuela, resulta en aumentos en los niveles de ausentismo y deserción escolar, lo cual incide en niveles de criminalidad y costo a la sociedad mayores que el impacto financiero que sí tienen mucho más adelante.

“Sabemos lo que cuesta una persona encarcelada en Puerto Rico comparándose a lo que cuesta alimentar a un niño adecuadamente al mes y eso es sin contar el costo social de la deserción escolar y las personas que no consiguen trabajo. Resulta en desempleo, necesidad de ayudas sociales, etcétera. Realmente el costo de la inseguridad alimentaria es mucho mayor que el costo de erradicarla, por supuesto”, sostuvo Laborde.

Acorde con el Departamento de Corrección, la población de confinados menores de 20 años de edad suponen un gasto de $63,449 diarios, y $23.1 millones al año. Mientras que en las instalaciones de adultos, el costo diario es de $137 por persona. Esto supone un gasto de $940,779 diarios y de $343.3 millones anuales.

La ejecutiva también mencionó el ejemplo de los adultos mayores, en el que las persona que no se alimentan bien y padecen de condiciones como la diabetes e hipertensión resultan en costos mayores cuando estos terminan frecuentemente en el hospital. Rostro de la inseguridad alimentaria

Asimismo, Laborde indicó que el 31% de la población en Puerto Rico vive con inseguridad alimentaria y el perfil principal lo representan los niños, jóvenes universitarios y adultos, cuyo factor común en las tres poblaciones es la pobreza. Además, mencionó que el 42% de la población vive bajo niveles de pobreza, según el censo de 2020.

“Personas que viven con inseguridad alimentaria es realmente una consecuencia de la pobreza, de no tener suficientes recursos para poder alimentarte adecuadamente todos los días del mes”, comentó Laborde.

Mencionó, además, que con los esfuerzos que el Banco de Alimentos realiza en recoger comidas donadas le cuesta un $1 el servir aproximadamente 10 comidas, pero comentó que en promedio un plato de comida puede estar en $6 con la inflación. También, informó que con $8 puede alimentar a un niño en un fin de semana entre desayuno, almuerzo y cena.

Costo de erradicar el hambre

Sobre cuánto se necesitaría para erradicar la inseguridad alimentaria en Puerto Rico, Laborde contestó que aproximadamente $1 billón, según un estimado del Banco de Alimentos se necesitan.

“Aunque en Puerto Rico tú pienses que no existe el hambre que a veces se observa en algunos países, no deja de ser cierto que la inseguridad alimentaria en Puerto Rico es el doble de la inseguridad alimentaria del estado más grande de Estados Unidos”, comentó Laborde.

Ante la situación, el director ejecutivo de la Fondita de Jesús, Josué Maysonet, mencionó que cada vez va en aumento significativo la inseguridad alimentaria en familias, niños y adultos mayores.

Explicó que a las personas que les brindan servicios, les orientan a buscar las ayudas pertinentes para que puedan tener una vida digna. Una de las ayudas principales es solicitarle la tarjeta del Programa de Asistencia Nutricional (PAN). El ejecutivo mencionó que hace tres años las personas podían maximizar los fondos del PAN, lo que les permitía alimentación por el mes completo, pero que hoy día ellos como organización han tenido que permitirle que lleguen a las facilidades a recibir alimentos la última semana de cada mes o las últimas dos semanas.

“Nosotros tenemos un cálculo que realizamos porque… compramos al por mayor y el alimentar diariamente nos puede costar alrededor de $4 a $5, por darle un ejemplo, pero al hacerlo una persona individualmente con sus recursos, le cuesta casi el doble”, comentó Maysonet.

El servicio de las ONG

La Fondita de Jesús, en su informe de servicios de alimentación brindados en el 2023, reportó sobre 45,475 servicios, repercutiendo en un gasto de $300 mil a $350 mil en alimentos saludables, previniendo así un asunto de salud pública a largo plazo.

Asimismo, el chef y fundador de El Comedor de la Kennedy, Iván Clemente, sostuvo que la inseguridad alimentaria, el hambre y la pobreza las producen, no tan solo la desigualdad social, sino los abusos, el desvío a la criminalidad y el maltrato.

El chef del Comedor de la Kennedy coincidió en que los niños, jóvenes universitarios y adultos mayores son los más afectados por la inseguridad alimentaria.

“Yo he encontrado, a lo largo de estos años, cómo la situación de los adolescentes en la calle, matando, son el producto de muchas cosas, entre ellas el hambre y el abandono social”, comentó Clemente.

El chef mencionó que él y su equipo de voluntarios están provocando una mejoría en la vida de los adultos mayores, niños y jóvenes universitarios. Asimismo, informó que la organización entrega entre ocho mil a diez mil compras semanales, sobre dos mil meriendas para niños semanales y visitan 80 égidas al mes entre San Juan y Mayagüez.

“Somos facilitadores… En un mundo en que la inflación nos está chupando la vida y con el trabajo mío como chef… (y) mis voluntarios hacemos estas tareas todos los días. Yo salgo todos los días a buscar comida y a buscar dinero. Esto es un trabajo constante y lo hacemos gracias al pueblo de Puerto Rico y a la gente”, dijo Clemente.

Estas reacciones no distan de la conclusión del informe realizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el Programa Mundial de Alimentos (WFP, por sus siglas en inglés) y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), el cual reveló que los costos de no combatir el hambre y la desnutrición pueden llegar a ser más altos que los de las soluciones para garantizar la seguridad alimentaria y una mejor nutrición. Fuente: El Vocero y CNN.