El precio del café a nivel mundial continúa en ascenso y alcanza niveles históricos, lo que impacta directamente a Puerto Rico, donde gran parte del grano consumido es importado. En este contexto, una fuente del sector cafetero advirtió que el Departamento de Agricultura pierde anualmente cerca de $11 millones en su programa de compraventa de café, pues adquiere el grano a precios elevados en el mercado internacional y lo vende localmente a precios mucho más bajos a los torrefactores.
La fuente indicó que desde enero hasta la fecha, este déficit ha estado afectando los incentivos que recibe el sector cafetalero para la siembra y cosecha del café en la Isla. A su juicio, esta situación obligaría a aumentar el precio del café local para asegurar la rentabilidad del sector.
“Tienen que aumentar el precio del café les guste o no. El dinero del pueblo de Puerto Rico no está para hacer malas inversiones y eso sería como una inversión. Tú estás comprando caro y vendiendo barato y ¿quiénes reciben esas ganancias?, los torrefactores. El déficit tan grande que tiene ahora el Departamento de Agricultura en cuanto a fondos se debe a que este programa era su gallinita de huevos de oro, dicho por un secretario en una vista pública, y dejó de ser la gallinita de los huevos de oro y ahora es el dolor de cabeza”, comentó.
Además, señaló que esta situación ha repercutido en el programa de incentivos, que debía comenzar en el nuevo año fiscal iniciado en julio. Hasta el momento, no se conocen los detalles sobre los incentivos ni se han emitido las órdenes de desembolso, que se han modificado repetidamente.
La fuente explicó que antes los abonos a los caficultores se otorgaban en función de las cosechas aseguradas, pero el secretario de Agricultura, Josué Rivera, cambió el criterio a producción.
“No es que me vas a dar menos cantidad abono porque produje menos porque yo sigo teniendo la misma cantidad de árboles, pero tengo unas variables que no puedo controlar”, comentó.
“La madre naturaleza definitivamente nadie la puede controlar y con el cambio climático menos todavía, pero entonces este año el secretario de Agricultura determinó que no (entrega incentivo para abono) porque él estaba teniendo una pérdida dándonos el incentivo cuando estamos produciendo menos de lo que nosotros asegurábamos, entonces cambió a producción”, añadió.
El impacto sobre las fincas es considerable, ya que los caficultores necesitan el abono desde julio para la cosecha, y hasta septiembre ninguno ha recibido la orden correspondiente.
“Para mí esto es una estocada al sector de café por el motivo de que al Departamento de Agricultura le conviene seguir comprando café cuando ajusten el precio para seguir generando ganancias, que yo seguir sembrando café”, expresó la fuente.
“Están subsidiando la industria del café en México, Colombia, República Dominicana y Guatemala comprándole el café a ellos y no hay problema, sin embargo, al café mío tú no me lo estás apoyando”, añadió.
Había anticipado la pérdida
El exsecretario del Departamento de Agricultura, Ramón González, aseguró que desde las vistas de transición había anticipado que sin una revisión del precio del café importado se perdería dinero.
“Es lo que ha estado ocurriendo mes tras mes y pierden más de un millón de dólares en esa operación. Esto es principalmente por los precios mundiales del café que están a niveles históricos”, comentó González.
Explicó que se ha llegado a comprar café importado en $440 y $450 el quintal, mientras se vende desde la Isla a $375 el quintal. González instó al actual secretario a acudir al DACO para revisar el precio del café importado, ya que el reglamento establece una fórmula para determinarlo.
“Es una medida estrictamente populista para no aumentarle el precio al consumidor, pero si miras a nivel mundial los precios, eso está publicado a cómo se vende el café”, añadió.
González advirtió que muchas partidas del presupuesto de la Administración para el Desarrollo de Empresas Agropecuarias (ADEA) dependen de las ventas de café, y las pérdidas mensuales podrían provocar un descalabro en el departamento.
Reacción de ADEA
El administrador de ADEA, Jorge Quiles, confirmó que el Programa de Compraventa de Café sigue operativo, aunque la producción local solo cubre un 12% del consumo.
“El mercado mundial del café ha experimentado una volatilidad sin precedentes, con aumentos históricos de hasta 126% en el café arábigo y sobre 110% en el robusta, lo que ha impactado directamente el costo de adquisición del café importado por el Departamento de Agricultura. A pesar de esto, mantenemos precios regulados por DACO para proteger al consumidor y sostener la industria de torrefacción local, aunque eso represente un sacrificio fiscal que hemos tenido que asumir temporalmente para defender el bolsillo del consumidor y sostener la industria mientras impulsamos el aumento de la producción local, que aún se recupera de pasados eventos atmosféricos”, sostuvo Quiles.
Reacción del DACO
La secretaria del DACO, Valerie Rodríguez Erazo, reconoció que el precio del café local e importado está sujeto a evaluación por el Comité Evaluador del Precio del Café, integrado por el DACO, Agricultura y otras entidades. Actualmente, se analiza una solicitud del Departamento de Agricultura respecto a los precios utilizados por los torrefactores.
“Desde entonces, el Comité ha estado evaluando toda la información recopilada. El comité se ha reunido en varias ocasiones —la más reciente, la semana pasada— y el equipo técnico está considerando los datos disponibles para poder tomar una decisión informada. Una vez se complete el análisis y el comité emita su recomendación formal, se tomará la determinación correspondiente y la comunicará a la ciudadanía y a los medios, incluyendo a El Vocero”, resaltó. Fuente: El Vocero
