DEL OTRO LADO DEL CHARCO/ Por Ana María Castillo

De la casa al trabajo, del trabajo a la casa
En la década de los años setenta, escuché una cómica canción en la radio que retrataba la rutina del hombre después de contraer matrimonio.

Aunque los tiempos han cambiado, en la actualidad vuelven a mi mente esas letras y las he adaptado a lo que vivimos muchos de los que nos encontramos en este lado del charco, intentando alcanzar el famoso sueño americano.

Para nadie es un secreto que aquí se pone de manifiesto la segunda epístola de los Tesalonicenses en el capítulo 3, versículo 10, que dice que quien no quiere trabajar, tampoco debería comer. En consecuencia, al incorporarlo al plano general, se entiende que todo aquel que tenga que pagar “los biles” (1) debe “bajar el lomo” (2), como decía mi abuela.  

La historia que les cuento hoy involucra a una pareja. Rosalía, una joven procedente de un campo de Yamasá (3), que fue peticionada por su esposo Raúl y después de esperar un buen tiempo, finalmente le llegaron lo’ papele’ (4).

Estando ya en la tierra donde algunos creen que, comiendo papas fritas, hamburguesas y hot dogs tendrán la fuerza suficiente para enfrentar el día a día, la emoción que sentía era tan grande que le emanaba por los poros. Su esposo se había tomado unos días de asueto para llevarla a pasear por la ciudad y ella estaba encantada al ver tantos edificios y hermosos paisajes.

Una vez finalizadas las vacaciones, todo volvió a la normalidad. “Raulito”, como cariñosamente le llamaba a su “media naranja” (5) regresó a su rutina.

No transcurrió mucho tiempo para que Rosalía encontrara un trabajo como dependiente de comida en un restaurante de la “Broa estri” (6), ya que le aburría quedarse sola en la casa y quería también producir unos “chelitos” (7) para mandarle a su mamá.

Los dos tenían horarios distintos, pero coincidían unas horas por la noche para descansar y/o cumplir con sus compromisos maritales, porque, como dice otra canción, hay que darle al cuerpo alegría Macarena… ¡Aaay!

De la misma manera que ellos, existen numerosas personas, incluyéndome, que todo el tiempo vamos de aquí para allá y viceversa y al terminar las tareas cotidianas, el único deseo que se tiene es el de llegar a casa para dormir. Sin embargo, no todo es negativo porque, aunque a menudo los días libres no sean suficientes para resolver cosas, a pesar de ello, se trata de hallar un espacio para el esparcimiento.

Para Rosalía, trabajar donde sea y como sea nunca ha sido un problema, pero que le hablen en otro idioma, en este caso el inglés, y solo saber decir “yea” y “ten kiú” (8), le causa dolor de cabeza. Afortunadamente, se hizo “pana” (9) de su vecina Claribel, quien le ayudaba a traducir la correspondencia y acompañaba a los “apoimen” (10).

Un día, estando en un supermercado, se topó con Ramón, un compueblano, y tal fue su emoción que irrumpió en gritos delante de todos. A continuación, comenzaron a hablar sin cesar, mientras los demás a su alrededor observaban atónitos. En aquella conversación se habló de todo, incluso, se apartaron en una esquina, pero lo mejor fue cuando él le preguntó por su consorte y ella le respondió tarareando el estribillo de la canción que encabeza este artículo y que dice de la siguiente manera: “De la casa al trabajo, del trabajo a la casa, esa es la rutina del hombre cuando se casa”.

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C 2025 Ana María Castillo

GLOSARIO

(1) “Biles”, de la palabra inglesa Bill, que significa factura, cuenta o lista de gastos.

(2) Bajar el lomo, partirse o romperse el lomo es una expresión que significa trabajar duro.

(3) Yamasá, municipio de la República Dominicana, situado en la Provincia de Monte Plata.

(4) Lo’ papele’ se refiere a los documentos de migración

(5) “Media naranja” expresión popular que se usa para describir a la pareja sentimental.

(6) “Broa estri” se refiere a la calle Broad Street, un corredor comercial y cultural en South Providence, Rhode Island donde la mayoría son dominicanos.

(7) “Chelitos”, expresión dominicana para describir el dinero.

(8) “Yea” y “Ten Kiú”, palabras inglesas. Yes, que significa SI en español y Thank You que significa GRACIAS.

(9) “Pana”, palabra coloquial para referirse a amigos cercanos o gente de confianza. 

(10) “Apoimen”, del inglés Appointment que quiere decir cita en español.