Ante un panorama marcado por el aumento de los ciberataques y el fraude digital, especialistas en tecnología advirtieron que Puerto Rico aún enfrenta rezagos en materia de protección digital.
Y es que, el estudio Cyber Pulse 2026, realizado por Microsoft reveló que, a nivel local, las inversiones en ciberseguridad se mantienen en niveles moderados o bajos, una situación que preocupa ante la creciente sofisticación de las amenazas informáticas.
Según la información compartida por las empresas que participaron en el estudio, las inversiones que realizan en ciberseguridad en comparación con el gasto total en tecnología son en un 34% similar, 27% limitada; 13% alta; 13% moderada; 12% es parte integrada del gasto y un 1% sin inversión.
El director de ciberseguridad de Microsoft para Latinoamérica, Marcelo Felman, en entrevista con El Vocero, comentó que ante el juicio de los especialistas en tecnología y ciberseguridad creen que el nivel de inversión no es adecuado para el nivel de amenaza que está actualmente establecido y que se espera vaya a suceder.
Asimismo, informó que esto toma relevancia en momentos en el que más de la mitad de dichos especialistas en tecnología perciben que las amenazas de ciberseguridad son un reto tangible y actual. Según detalló Felman, en Puerto Rico, un 77% afirma que las amenazas han aumentado en los últimos dos a tres años. A ello se suma que hay un 77% que indicó que espera que sigan creciendo las amenazas cibernéticas.
“Los especialistas de tecnología en Puerto Rico de estas empresas que entrevistamos afirman que es una amenaza concreta”, comentó Felman.
Por otro lado, el estudio reveló que el 29% de los empleados reconoce que usa agentes de inteligencia artificial que no están autorizados por las empresas y sus divisiones de seguridad, lo que, a juicio de Felman, es otro argumento a favor para que las empresas establezcan políticas claras de uso y mecanismos de observabilidad.
Ante este panorama, el ejecutivo de Microsoft aconsejó a las empresas que como antídoto para estas prácticas no aceptadas está el poder entregarles las herramientas que están aprobadas, probadas y seguras.
Del mismo modo, instó a crear una cultura de observabilidad en los espacios de trabajo en los que se conozca lo que sucede en la organización.
“La observabilidad se vuelve un pilar central en la seguridad de la inteligencia artificial. En el Pulse Report se destaca que las empresas líderes están invirtiendo en capacidades de observabilidad y monitoreo continuo porque son esenciales para entender cómo funciona”, comentó Felman.
Doble ventana en la IA
Por otro lado, el ejecutivo señaló que en el marco de la utilización de la inteligencia artificial (IA) hay dos ventanas. Por un lado, la ventana de la oportunidad y por otro la del riesgo.
En la ventana de la oportunidad según Felman, está claro que la IA es un aliado increíble que las personas tienen por el lado de la defensa para hacer mejor a la ciberseguridad porque permite detectar anomalías invisibles, permite anticipar amenazas y permite responder en tiempo real.
No obstante, recalcó que también hay nuevos riesgos que no necesariamente se anticipaban anteriormente. Según explicó Felman, los cibercriminales principalmente ya están utilizando la IA para automatizar los fraudes, para perfeccionar y manejar campañas de ingeniería social y para escalar a la velocidad de las máquinas dichas campañas.
Entre tanto, Felman informó que ya el 80% de las empresas Fortune 500 están empleando agentes de IA activos, pero alertó que la implementación avanza más rápido que los controles de seguridad y que solo el 47% de las empresas cuentan con controles específicos para la IA generativa.
Felman destacó que en este panorama hay un desbalance en el que las capacidades crecen rápido, pero la infraestructura y las prácticas de seguridad no necesariamente todavía están ahí.
A preguntas de El Vocero sobre qué se puede hacer para poder superar el desbalance, el ejecutivo de Microsoft indicó que lo que se tiene que hacer es que la ciberseguridad sea prioridad para los negocios.
“Muchas veces se piensa que estos riesgos de tecnología afectan solamente equipos tecnológicos y en realidad no es así. Cuando tengo un incidente de ciberseguridad, el impacto va directamente hacia el negocio. Algunas consecuencias típicas son la disrupción operacional, en otras palabras, cuando yo no puedo operar la pérdida de propiedad intelectual o de información sensible, el impacto reputacional o incluso puedo incurrir en multas o en incumplimiento regulatorio, son impactos bien concretos del negocio. Por lo tanto, el negocio es el que tiene que estar involucrado y tiene que ser una prioridad estratégica”, apuntó Felman. Fuente: El Vocero
