Para el director ejecutivo de la Oficina de Recuperación, Reconstrucción y Resiliencia (COR3, en inglés), el licenciado Eduardo Soria Rivera, el progreso de las obras de reconstrucción relacionadas al terremoto de magnitud 6.4 que sacudió a la región sur de Puerto Rico la madrugada del 7 de enero de 2020 “ha avanzado grandemente” durante el transcurso del 2025, año en el que se le dio luz verde a 128 nuevos proyectos.
Sin embargo, los retos continuarán en el 2026, ya que una nueva orden de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, en inglés) exige que las obras de mitigación y reconstrucción se hagan a la par.
“La reconstrucción relacionada a los terremotos muestra avances claros y medibles ya que, en términos de proyectos en desarrollo, vimos un aumento de 31.6% en comparación con el año anterior. Este crecimiento se refleja tanto en la preparación de nuevas obras como en la ejecución en el terreno, pero también en términos de proyectos completados, donde vimos un incremento de 54%”, explicó a El Vocero el funcionario al resaltar que a lo largo de 2025 su dependencia reembolsó y/o adelantó $10,829,694 para un total de 533 obras en desarrollo.
De acuerdo a los datos ofrecidos por la dependencia, al 30 de septiembre del 2025 ya se culminaron 131 proyectos relacionados al desastre causado por la actividad sísmica, mientras que otras 162 obras ya entraron en fase de construcción y 94 se encuentran en etapa de adquisición (subasta) para la ejecución de trabajos.
Entre los proyectos ya completados se encuentra el Hospital Damas, que ubica en la ciudad de Ponce y cuyos trabajos contaron con $1,278,015 de fondos federales, al igual que el tanque de agua potable del sector Monte Pelao y las instalaciones recreativas del barrio Caño, ambos en el pueblo de Guánica y cuyos trabajos se llevaron a cabo con partidas de $2.6 millones y $864,834.
Asimismo, Soria Rivera planteó que se impulsó la preparación de nuevas obras, lo que redundó en incrementos significativos en proyectos de terremotos que llegaron a la fase de adquisición de diseño -171 en 2025 versus 119 en 2024- y diseño, donde se evidenció un incremento de 28% con 105 obras en esta categoría.
Entre los proyectos que comenzaron a diseñarse figuran el auditorio Juan “Pachín” Vicens de la ciudad de Ponce, que cuenta con una obligación de más de $883,000; la Casa Alcaldía del municipio de Yauco; para la cual FEMA destinó $1.1 millones, y el Complejo Deportivo Luis Muñoz Marín del pueblo de Peñuelas, cuya reconstrucción cuenta con $3,402,728 de dinero federal.
“Estos números confirman que la reconstrucción asociada a los terremotos está entrando en una etapa de mayor ejecución, con un proceso más ágil y enfocado en resultados”, sostuvo el funcionario quien recalcó que las lecciones aprendidas en el manejo de desastres previos, principalmente el paso de los huracanes Irma y María, han llevado a que los subrecipientes (municipios, agencias gubernamentales y entidades privadas y/o sin fines de lucro) trabajen mejor los proyectos vinculados a los terremotos.
Cabe destacar que el terremoto del 7 de enero no fue un evento aislado, sino que fue el evento más significativo de una serie de sismos que comenzaron el 28 de diciembre de 2020 con un temblor de magnitud 4.7 y que incluyeron cientos de réplicas, algunas de magnitud mayor a los 5.0 durante el transcurso del año.
Los municipios de Guánica, Guayanilla, Peñuelas, Ponce, Utuado, San Germán y Yauco fueron los primeros pueblos en ser identificados como zonas afectadas por los temblores, seguidos por Cabo Rojo, Maricao, Adjuntas y Lajas. En total, 33 municipios fueron incluidos en la declaración de desastre para Puerto Rico.
Con respecto a la reconstrucción de los terremotos, FEMA ha obligado bajo el renglón de categorías permanentes $484.4 millones, de los cuales se han desembolsado $52,390,942.
Mitigación en paralelo
Por otro lado, Soria Rivera advirtió que la situación se complicará en el 2026 por la exigencia de FEMA para que los proyectos de mitigación se hagan en paralelo con la reconstrucción, “igual que nos comenzó a pasar con los proyectos de (huracán) María”.
Dijo que “es algo complicado y tenemos que subir el nivel a todo los que estamos haciendo”.
Soria Rivera planteó que esta nueva exigencia representa un cambio de paradigma en términos de cómo se maneja la reconstrucción ya que, “por regla general, uno primero arregla el edificio o instalación y después aplica la mitigación”.
“Como requisito federal ahora nos están obligando a que hagamos las dos cosas a la misma vez. Eso no es imposible, pero es difícil y es un reto porque lo normal es que cuando tú arreglas el edificio, dependiendo de cómo quedó, entonces bregas con la mitigación. Ahora es reconstruir y a la misma vez arreglar el río que está al lado para evitar la inundación”, añadió.
Según el funcionario, parte del cambio se debió a que la dirección de FEMA bajo la presidencia del presidente Donald Trump visualiza los fondos para trabajos de mitigación como un dinero “extra” a la reconstrucción, al tiempo que muchas de las obras están vinculadas a “temas sensitivos y complicados” como el cambio climático.
“Favorezco la aceleración de los trabajos, pero reconozco que esto es un reto al curso ordinario e incluso a la misma industria de la construcción en Puerto Rico que tiene sus propios retos y por eso cuando le das un contrato hoy ellos puede que empiecen la obra en tres meses”, expuso.
En ese sentido, el jefe de COR3 indicó que una de las estrategias que ya se comenzó a implementar y que espera tenga como resultado mayores avances en la reconstrucción del país es recomendar a los subrecipientes de fondos federales a incluir cláusulas de aceleración en los contratos.
“Estamos tratando de empujar a la industria de la construcción a que se adapte a la aceleración que necesitamos porque no solo se trata del gobierno, sino todo el sistema. Tenemos que recordar que la reconstrucción compite con los trabajos de fondos CDBG, otras partidas federales y los proyectos de la empresa privadas”, subrayó. Fuente: El Vocero
