Autor: Ramiro Rossell / Proamigo Americano
Este poema me fue inspirado el 20 de noviembre de 2001 por ser de recuerdos que hieren el corazón, suplico al que lo lea un minuto de oración y otro de meditación por los hermanos que murieron por los ataques malvados sin haber una razón, quienes a Dios le suplican para sus seres queridos que les de resignación por que ellos los esperan para eterna redención.
11 de septiembre negro que nos dejó mal recuerdo de los ataques malvados con aviones secuestrados que las torres impactaron con un incendio voraz donde miles perecieron sin poderse así salvar.
Ataques planificados por hombres muy despiadados que nunca han respetado los acuerdos ya firmados por los que queremos paz, ellos provocan la guerra y en sus ideas se encierran sin importar lo demás.
Tienen en mente doctrinas que vienen del mismo infierno con palabras persuasivas engañan a los suicidas, dis que pasan a mejor vida y hacen un juramento lo cual es una mentira que no tiene fundamento.
Estos son hombres muy malos sin autoestima a la vida de corazón inhumano que matan a sus hermanos y por ellos ni suspiran, dando a entender con esto no ser dignos ni del aire que respiran.
Y como estar contentos con esa gran destrucción de esas torres tan hermosas orgullo de la nación admiradas por la gente de los otros continentes y ahora les quede en mente lo hermoso que esto fue, lo hermoso termino, pero el haber sido no. Donde miles trabajaban ganándose su dinero y por azar del destino ahí su vida perdieron.
Cada 11 de septiembre el recuerdo perdura de como nuestros hermanos se lanzaban al vacío a una muerte segura, abrigamos la esperanza de volverlos a ver en la vida futura.
Este poema lo inspiro con lágrimas y suspiros lo dirijo a las víctimas y lo dedico a los héroes policías y bomberos que fueron los primeros que al lugar de los hechos acudieron por salvar a sus hermanos junto con ellos murieron.
