Por qué no se han podido encontrar los restos de García Lorca 90 años después

Da igual el lugar de España en el que te encuentres: tienes una fosa común a menos de 50 kilómetros.

Hay alrededor de 6.000 en todo el territorio, según datos del gobierno español.

Más de 11.000 personas permanecen enterradas en ellas, sin identificar, ajusticiadas durante la guerra civil (1936-1939) que asoló al país europeo o durante la represión posterior del régimen de Francisco Franco.

Esas son las cifras del gobierno. Pero hay expertos que calculan que podrían ser entre 20.000 y 25.000 personas.

Entre todas esas fosas comunes, hay una en específico que se ha buscado durante décadas sin resultados. Es en la que yacen los restos del poeta y dramaturgo granadino Federico García Lorca, autor de obras como «Bodas de sangre», «La casa de Bernarda Alba» o «El Romancero Gitano».

Este 18 de agosto se cumplen 90 años de su asesinato. Se cree que fue fusilado en un paraje entre los pueblos de Víznar y Alfacar, en la provincia de Granada, en el sur de España.

El régimen de Franco (1939-1975) prohibió hablar de este asesinato, y la figura y obra de Lorca sufrieron una fuerte censura durante décadas, sorteada de modo clandestino dentro de España.

En el exterior, los intelectuales exiliados, especialmente en México y Argentina, se encargaron de mantener vivo su recuerdo.

Con la llegada de la democracia, se reivindicó su nombre como símbolo de libertad

Traducida su obra a multitud de idiomas, interpretada, estudiada y celebrada en todo el mundo, España tiene una deuda pendiente con Lorca: lograr dar con sus huesos, con el lugar donde fue arrojado su cuerpo, posiblemente de madrugada, pocas semanas después de que empezara la guerra civil.

Pero hay varios elementos que hacen que esta búsqueda sea complicada.

El contexto

Un mes antes del asesinato de García Lorca, el 17 y 18 de julio de 1936, se dio un intento de golpe de Estado por parte de fuerzas militares que se autodenominaron «nacionales». El objetivo era derrocar el gobierno del Frente Popular, una coalición de partidos de izquierda al frente de la Segunda República.

El sistema republicano se instauró en España después de que en las elecciones municipales de abril de 1931 se diera un apoyo mayoritario a los partidos republicanos y socialistas frente a los monárquicos.

«La República abre un montón de grietas en lo social, lo cultural y lo religioso. Quiso modernizar España y en ese contexto abrió heridas entre quienes no querían tanto avance y quienes creían que no se había avanzado lo suficiente», explica a BBC Mundo Julián Casanova, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza.

En un Madrid en el que se escuchaba el ruido de sables, el clima violento se recrudeció con los asesinatos del teniente republicano José del Castillo el 12 de julio y del monárquico José Calvo Sotelo al día siguiente.

Lorca estaba esos días en la capital española y el 14 de julio decidió irse a su Granada natal, donde estaba su familia. Puede que porque pensaba que allí estaría más seguro.

Como relata Casanova, el golpe de Estado, aunque se dio con mucha violencia, no prosperó en toda España. «Fracasa donde hay una división de las fuerzas armadas y no es hasta mediados de agosto de 1936 que se sitúan los frentes y eso deriva en la guerra civil».

Pero, en el caso de Granada, «triunfa el golpe y no hay ninguna posibilidad de resistencia porque la gente no está armada».

Todas las papeletas

Muerto cayó Federico

—sangre en la frente y plomo en las entrañas—

… Que fue en Granada el crimen

sabed —¡pobre Granada!—, en su Granada.

El crimen fue en Granada – Antonio Machado

En una frase que se ha hecho famosa, Lorca llegó a decir, con sorna, que él era «católico, comunista, anarquista, libertario, tradicionalista y monárquico».

El poeta, que provenía de una familia burguesa acomodada, se dedicó a una profesión liberal y se rodeó de un mundo vanguardista y surreal con genios como Luis Buñuel o Salvador Dalí. Nunca se afilió a ningún partido político, pero llevó el teatro a la España rural -con el objetivo de acercar la cultura al pueblo- con el proyecto La Barraca, impulsado por el ministro de Instrucción Pública, el republicano Fernando de los Ríos.

Sin olvidar su condición de homosexual, algo por lo que fue víctima de ataques en varias publicaciones tradicionalistas tiempo antes de que lo mataran.

«Era un conocido comprometido con la cultura y la educación. Lorca tenía todos los números para que lo mataran. Si cayeron miles de obreros, ¿cómo no iban a hacerlo con gente como él?», remarca Casanova.

El historiador asegura que es un mito que hubiera una lista negra con su nombre o el de otros intelectuales. «Cuando las armas sustituyen a las palabras, la atmósfera inclemente se lleva por medio a todo el mundo», apunta. Seguir leyendo: BBC