Los votantes de Guatemala, la nación más poblada de América Central, votaron el domingo en unas elecciones presidenciales que dirigen el foco de atención a lo que muchos observadores llamaron la erosión del Estado de derecho.
En una contienda con más de 20 candidatos, se esperaba que ninguno obtuviera mayoría para ganar el domingo, y los observadores predijeron una segunda vuelta el 20 de agosto entre los dos primeros lugares.
El organismo electoral descalificó a varios candidatos presidenciales importantes que eran percibidos como una amenaza a la clase política y económica dominante. Esa decisión fue vista como otro ataque a la desgastada democracia de Guatemala. Bajo un gobierno cada vez más autoritario, el poder judicial ha obligado a exiliarse a decenas de fiscales y jueces enfocados en combatir la corrupción.
Los votantes de Guatemala, la nación más poblada de América Central, votaron el domingo en unas elecciones presidenciales que dirigen el foco de atención a lo que muchos observadores llamaron la erosión del Estado de derecho.
En una contienda con más de 20 candidatos, se esperaba que ninguno obtuviera mayoría para ganar el domingo, y los observadores predijeron una segunda vuelta el 20 de agosto entre los dos primeros lugares.
El organismo electoral descalificó a varios candidatos presidenciales importantes que eran percibidos como una amenaza a la clase política y económica dominante. Esa decisión fue vista como otro ataque a la desgastada democracia de Guatemala. Bajo un gobierno cada vez más autoritario, el poder judicial ha obligado a exiliarse a decenas de fiscales y jueces enfocados en combatir la corrupción.
