El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, afirmó que su país no celebrará elecciones en un futuro próximo, una declaración que subraya los esfuerzos del mandatario por extender su mandato de casi 20 años y que frustra las esperanzas de la oposición de que pudiera atender sus demandas de una votación democrática.
El anuncio canceló de facto las próximas elecciones de Nicaragua, originalmente programadas para noviembre de 2027, después de que el Congreso, controlado por el gobierno, votara en enero de 2025 a favor de extender el mandato presidencial de cinco años por un año más.
Ortega habló el domingo en el aniversario de la Revolución Sandinista que derrocó la dictadura de Somoza en 1979 y lo llevó al poder por primera vez. Regresó a la presidencia en 2007 y desde entonces ha reformado la constitución, aplastado a la oposición política y consolidado su control sobre prácticamente todas las ramas del gobierno nicaragüense.
Desde las protestas masivas de 2018, que derivaron en una sangrienta represión gubernamental que dejó cientos de muertos, Ortega y su esposa y copresidenta Rosario Murillo se han aferrado al poder.
Ortega se autoproclamó ganador de las elecciones de 2021 —votación considerada ilegítima por la comunidad internacional— tras encarcelar a todos los candidatos que podrían haberlo derrotado. Estados Unidos no reconoce la presidencia de Ortega.
«No habrá más elecciones», dijo Ortega en un discurso en el que arremetió contra su antiguo adversario, Estados Unidos. «Los partidos impuestos por los yanquis, impuestos por el régimen de Somoza, que vuelven al poder, esa historia se acabó».
«Nunca, nunca, nunca», dijo refiriéndose a futuras elecciones.
Los opositores y las organizaciones de derechos humanos afirmaron que el anuncio del domingo representa una escalada, ya que Ortega consolida aún más su control sobre Nicaragua.
Juan Sebastián Chamorro, candidato en 2021 que estuvo encarcelado hasta su liberación en Estados Unidos en 2023 junto con más de 200 presos políticos, afirmó que el anuncio revela el plan de Ortega, que lleva mucho tiempo manteniendo, para consolidar el poder en manos del partido sandinista, de forma similar a otros países con regímenes de partido único como China y Cuba. Seguir leyendo: NPR
