Una fiesta en una residencia de una fraternidad de la Universidad de Cornell, una estudiante, siete hombres y el consumo de ketamina están en el centro de una acusación de violación grupal ocurrida en 2024.
La indignación ha vuelto a poner el caso bajo escrutinio. La fiscalía del condado de Tompkins, en el estado de Nueva York, ha reabierto una investigación, confirmó el lunes 28 de septiembre el fiscal de distrito, después de que una demanda civil presentada ese mes por la denunciante provocara nuevas reacciones.
El caso vuelve a la fiscalía
La oficina del fiscal de distrito, Matthew Van Houten, presentará ante un gran jurado el caso contra siete miembros de la fraternidad Chi Phi, fundada hace más de dos siglos, para que determine si procede una acusación formal.
La demanda, interpuesta en septiembre contra Cornell y los siete presuntos agresores, entre otros demandados, sostiene que los miembros de la fraternidad suministraron a la estudiante de segundo año, que entonces tenía 20 años, «alcohol y drogas hasta intoxicarla», dejándola incapacitada para dar su consentimiento antes de que fuera agredida sexualmente.
La demanda incluye capturas de mensajes y detalles de la presunta agresión. Según la denuncia, miembros de la fraternidad utilizaron un chat grupal con 57 hombres en Snapchat para animar a otros a participar. La mujer afirma que fue agredida sexualmente durante horas por varios hombres.
En el centro del debate está la Universidad de Cornell, integrante de la Ivy League, fundada en 1865 en el estado de Nueva York.
En un comunicado, su portavoz señaló que la universidad respalda la decisión de Van Houten y recordó que la sección de Chi Phi implicada en el caso tiene prohibida su presencia en el campus desde 2024. La universidad aseguró que, tras su investigación de las denuncias, impuso «una serie de sanciones, que incluyeron expulsiones y suspensiones de Cornell».
No se ha confirmado públicamente si todos los miembros de la fraternidad mencionados en la demanda contaban con representación legal.
Al menos tres de los hombres señalados en la demanda han negado las acusaciones a través de sus abogados. No se han localizado declaraciones públicas de los demás.
Jeremy Saland, abogado defensor de uno de ellos, aseguró que su cliente no había hecho más que responder al chat con un comentario inmaduro y que «ve con buenos ojos cualquier investigación adicional de la fiscalía de distrito».
Las claves de la acusación
La mujer, identificada por medios locales con el seudónimo «Jane Doe», relató que primero sintió vergüenza, humillación y preocupación por su reputación por lo ocurrido, antes de reconocerse como víctima de una agresión.
La fiscalía no presentó cargos penales hace dos años. Según Van Houten, la declaración que la mujer dio entonces a la policía del campus «describió su consumo de drogas y su conducta sexual como voluntarios, conscientes y consentidos», por lo que consideró que «no había pruebas suficientes de una falta de consentimiento».
Además, dijo a CBS News que nunca había visto la transcripción completa de las entrevistas de Doe con la policía de Cornell porque no se le había proporcionado.
La Universidad de Cornell, por su parte, aseguró que su policía había compartido toda la información de la investigación con la fiscalía.
La reconstrucción de los días posteriores
Los hechos denunciados se remontan a la noche del 19 de octubre de 2024 y la madrugada del día siguiente. Según la reconstrucción de The New York Times, Jane Doe contó lo sucedido a sus compañeras de apartamento sin identificarse inicialmente como víctima de una violación.
Llegó a casa alrededor de las 11:15 de la mañana del 20 de octubre, todavía con las “botas grandes y el vestido corto” de la noche anterior.
Transcurrieron casi tres semanas entre ese momento y la decisión de esta mujer de contar su historia a la policía del campus, el 8 de noviembre, acusar a varios miembros de agresión sexual y denunciar que fue obligada a consumir ketamina.
Su denuncia llevó a una docena de audiencias dentro del procedimiento universitario del Título IX, la normativa federal que prohíbe la discriminación por sexo en instituciones educativas que reciben financiación federal.
Según The New York Times, los documentos de la investigación incluyen cientos de páginas de correos electrónicos, mensajes de texto, fotografías y entrevistas con Jane Doe, sus amigos y los hombres a los que acusó.
“No recuerdo que en ningún momento mencionara haber dicho que sí a nada de lo que ocurrió”, declaró una de sus compañeras de apartamento sobre lo que Doe le contó la mañana del 20 de octubre de ese año, según el diario.
Johnathan Newell, uno de los hombres señalados en la demanda, le escribió: “Solo quería disculparme por cómo sucedieron las cosas la otra noche”. Seguir leyendo: France 24
