Cuba sigue su apertura: permitirá la extracción de petróleo y gas natural a privados y extranjeros

Sumido en una profunda crisis energética y económica y bajo presión de Estados Unidos, Cuba oficializa su mayor apertura a la inversión privada.

Un decreto del Consejo de Ministros, publicado en la Gaceta Oficial de la República, dictaminó el reordenamiento de las actividades económicas permitidas para empresas estatales, pequeñas privadas cubanas, extranjeras y cuentapropistas, ampliando los ámbitos de actividad para el sector privado, en línea con el paquete de 176 reformas, aprobado en junio pasado para liberalizar y descentralizar la economía.

Uno de los cambios más sensibles es que, a partir de agosto, el Gobierno comunista de la isla permitirá la participación de empresas privadas y extranjeras en la extracción de petróleo y gas natural, aunque solo mediante concesión administrativa para «asociación económica y empresas mixtas nacionales y las modalidades de inversión extranjera».

En esa línea, las micro, pequeñas y medianas empresas (conocidas como mipymes) podrán administrar gasolineras, luego de recibir una autorización condicionada y con un socio estatal.

En tanto que la gran minería será permitida a capitales privados únicamente «mediante asociación económica e inversión extranjera».

Otra de las aperturas se da en el sector energético, acuciado por una situación crítica en la que se combinan factores históricos (un sistema eléctrico obsoleto y una falta crónica de inversión) con el bloqueo de EE. UU., agravado por el asedio petrolero desde enero.

En un país que este miércoles alcanzó el triste récord de tener sin luz al 74% del territorio en el momento de mayor demanda, el sector privado podrá, con autorización previa, participar de la transmisión, distribución y comercialización de energía eléctrica.

Con restricciones y «condicionada» a permisos correspondientes, los privados también podrán acceder a la fabricación de sustancias químicas y de productos farmacéuticos.

De las 125 actividades que estaban prohibidas para el sector privado, la nueva normativa permite el acceso sin restricciones a 46 y flexibiliza las condiciones de operación de otras 35.

Las pequeñas y medianas empresas cubanas –que actualmente son más de 15.600 autorizadas a operar– podrán fabricar y ensamblar ciclomotores, motocicletas, triciclos, remolques y semirremolques; explotar terminales, estaciones ferroviarias, carreteras, peajes, puentes y túneles «mediante concesión administrativa, arrendamiento y demás derechos reales sobre activos estatales»; o sumarse al desarrollo de energías renovables, entre otras ramas.

Aunque la lista de sectores que permanecen bajo únicamente control estatal se redujo a 44 actividades, en ellas se incluyen la defensa, la educación formal (aunque se permiten guarderías, clases de idiomas y tutorías), la seguridad, las telecomunicaciones, el periodismo, el ámbito editorial, el comercio mayorista y el transporte marítimo internacional, de crucero y turístico. Seguir leyendo: France 24