El presidente Donald Trump anunció este viernes que Stephen Miller, considerado el arquitecto de su agresiva política migratoria, reemplazará a Susie Wiles como jefe de gabinete de la Casa Blanca.
En un mensaje compartido en su red Truth Social, Trump lo describió como su «más leal y confiable aliado». Y en unas declaraciones a los periodistas antes de partir de Washington hacia Florida, el presidente explicó que tomó la decisión porque «a veces en la vida hay que hacer cambios».
La noticia llega después de que los republicanos sufrieran el martes una serie de importantes derrotas en las elecciones de medio mandato que llevaron a la pérdida del control de ambas cámaras del Congreso y de algunas gobernaciones clave.
Los analistas concuerdan en que los resultados son en parte el reflejo de la frustración de los votantes ante la promesa incumplida de la mejora en la economía y el malestar hacia la política migratoria del gobierno federal.
Leal a Trump y uno de sus aliados más cercanos, Miller apoyó al presidente después de su derrota en las elecciones de 2020 y ha sido durante su segundo mandato el arquitecto de algunas de sus políticas de inmigración y deportación más controvertidas.
Nada más conocerse su nombramiento, Miller elogió en X a Trump como «el líder político más transformador de la historia de Estados Unidos», quien «ha salvado por sí solo al país de quienes lo habrían destruido».
«La misión ahora está más clara que nunca», agregó en el mensaje compartido en la red social. «Luchar con toda nuestra alma para apoyar a nuestro presidente y defender esta magnífica República».
Sin embargo, el ascenso de Miller, conocido por su estilo mordaz e inflexible, podría ser una señal de un enfoque más confrontativo y de un renovado impulso para seguir avanzando con la agenda del presidente en materia de inmigración y otros asuntos de política interna, según le dijeron a Reuters varios funcionarios de la Casa Blanca.
Las críticas al nombramiento no se hicieron esperar.
El líder de los demócratas en el Senado de EE.UU., Chuck Schumer, prometió oponerse con fuerza al nuevo jefe de gabinete.
«Stephen Miller es el arquitecto de las políticas más bárbaras e inhumanas de esta administración. Trump no podría haber hecho una peor elección. Nuestras mayorías demócratas lo enfrentarán en cada paso del camino», publicó Schumer en X.
Mientras, Hakeem Jeffries, quien se convertirá en el nuevo presidente de la Cámara de Representantes por el Partido Demócrata, respondió al anuncio calificando a Miller de «extremista temerario» en una publicación en X.
El jefe de gabinete suele ejercer una gran influencia, ya que sirve de filtro principal de acceso al presidente.
La persona que ocupa ese cargo dirige el personal de la Casa Blanca, organiza el tiempo y la agenda del presidente, y supervisa la coordinación con otros departamentos del gobierno y con los legisladores.
También suele desempeñar un papel clave en la definición de prioridades, la gestión interna del gobierno y el control del acceso al mandatario, lo que convierte en una de las figuras más poderosas de cualquier administración presidencial.
El ascenso de Miller al poder
Nacido en 1985 en el seno de una familia judía de Santa Mónica (California), Miller mostró desde muy joven un marcado interés por la política, influenciado por figuras y medios con posiciones conservadoras.
A los 16 años escribió una carta a un periódico local criticando la falta de patriotismo en su instituto, posicionándose como un activista conservador que, entre otras cosas, exigía a los estudiantes latinos que hablasen solo inglés en clase.
Su formación política se consolidó en la Universidad de Duke, donde se graduó en Ciencias Políticas en 2007 y protagonizó un episodio que, según expertos, daría un temprano impulso a su carrera.
Miller se erigió como defensor de un grupo de jugadores del equipo universitario de lacrosse acusados de violación que finalmente probaron su inocencia, en un caso que alcanzó cierta relevancia mediática.
Fue en este periodo cuando empezó a vincularse con figuras controvertidas como Richard Spencer, un conocido supremacista blanco, si bien el asesor republicano negó que tuvieran una relación cercana.
Tras graduarse, trabajó como asesor de comunicaciones para congresistas republicanos y en 2009 se puso al servicio del entonces senador Jeff Sessions, conocido por sus posturas de línea dura en inmigración.
Bajo la tutela de Sessions, Miller jugó un rol clave en la oposición al proyecto de reforma migratoria bipartidista en 2013, consolidando su reputación como detractor de las políticas de fronteras abiertas.
En 2016 se unió a la campaña presidencial de Donald Trump como asesor de políticas y redactor de discursos.
Se atribuye a Miller el tono nacionalista y antiinmigración de las alocuciones de Trump, como el discurso inaugural de 2017, así como el diseño de dos de las medidas más polémicas de su primer gobierno: el veto migratorio a países de mayoría musulmana y la separación de familias de migrantes irregulares.
Según Politico, fue su capacidad para interpretar y amplificar la visión de Trump lo que lo consolidó como una figura indispensable dentro de su primer gobierno entre 2017 y 2021.
Su esposa, Katie Miller, es una podcaster conservadora y exasistente de comunicaciones en el primer gobierno de Trump.
Desde entonces, Miller es conocido por su enfoque radical sobre inmigración y su habilidad para transformar ideas extremas en políticas concretas.
Para su segundo mandato, Donald Trump le confió un poder más amplio sobre la agenda migratoria al convertirlo en la principal figura decisoria junto al «zar de la frontera», Tom Homan.
Miller es conocido sobre todo por haber impulsado, desde su puesto como subdirector de política y asesor de seguridad nacional, la ofensiva contra la inmigración durante el segundo mandato de Trump, fijando como objetivo 3.000 arrestos al día, una cifra muy superior a los niveles registrados bajo gobiernos anteriores.
Más allá de la aplicación de las leyes migratorias, Miller ha sido un firme defensor de poner fin al derecho a la ciudadanía por nacimiento en EE.UU.
En esa línea, criticó el fallo de la Corte Suprema en rechazo a la propuesta, calificándolo como «una de las decisiones más destructivas e indignantes» de su historia.
También ha sido una voz destacada en muchas de las otras prioridades del presidente, entre ellas la oposición a las iniciativas de diversidad y la restricción de los derechos de las personas transgénero.
Asimismo, ha hecho suya la retórica de Trump sobre la guerra con Irán.
En las primeras semanas del conflicto, afirmó que los ataques de EE.UU. e Israel habían eliminado a la cúpula dirigente de Teherán y destruido sus capacidades militares.
Más adelante, elogió el alto el fuego y declaró en Fox News, en julio, que algunos funcionarios iraníes estaban «desesperados» por alcanzar un acuerdo de paz.
Miller también ha defendido una política exterior agresiva en otros ámbitos. Fuente BBC
