Un incendio de seis alarmas, considerado uno de los más grandes en la historia reciente de la ciudad de Fort Worth, dejó sin hogar a 834 personas este lunes 23 de junio en el complejo de apartamentos The Cooper, ubicado sobre la calle West Rosedale. Las llamas se extendieron por horas y obligaron a movilizar a más de 150 bomberos y 64 unidades de emergencia.
Todo comenzó alrededor de la 1:30 de la tarde, cuando el Departamento de Bomberos de Fort Worth recibió llamadas de residentes atrapados dentro del edificio de seis pisos. Al llegar, los equipos encontraron una escena crítica: humo denso, llamas intensas y una estructura que comenzaba a ceder. “Parte de varios pisos y techos se desplomaron unos sobre otros”, explicó Craig Trojacek, vocero del Departamento de Bomberos. “Cuando tienes fuego sepultado bajo escombros, hay que entrar con las manos, remover capa por capa y apagarlo desde dentro”.

Lo que inició como un incendio de tres alarmas se convirtió rápidamente en una emergencia de seis alarmas, algo poco común en Texas, debido a la magnitud del siniestro y la necesidad de personal adicional. Una persona fue rescatada y llevada al hospital con lesiones que no se consideran graves. Además, seis personas, entre ellas bomberos, fueron atendidas en el lugar por agotamiento debido al calor.
Según cifras del Departamento de Bomberos, al menos 834 residentes fueron desplazados por el incendio. Dos edificios del complejo estaban conectados por un pasillo interno, lo que facilitó la propagación de las llamas. Hasta ahora no se ha confirmado cuántas unidades fueron completamente destruidas o afectadas por humo o agua. Mientras tanto, la Cruz Roja Americana habilitó un refugio temporal en el Centro Atlético Charles H. Haws (600 Congress St.), que seguirá abierto durante la semana. Ahí, los afectados pueden recibir alimentos, productos de higiene, ropa, cargadores y asistencia emocional. El centro también está preparado para recibir mascotas.
El tramo de Rosedale Avenue entre Henderson Street y College Street sigue cerrado al tráfico mientras ingenieros estructurales evalúan los daños y se investigan las causas del incendio. Aún no hay una fecha definida para la reapertura del complejo ni para que los residentes puedan regresar a sus hogares.
Este siniestro no solo dejó cenizas, también dejó una comunidad que busca reconstruirse. Cientos de familias hispanas y residentes locales lo perdieron todo en cuestión de horas. Las autoridades y organizaciones como la Cruz Roja están trabajando contra reloj, pero la solidaridad de la comunidad será clave en los días que vienen. En un verano donde el calor ya representa un riesgo, este incendio nos recuerda lo vulnerables que podemos ser y lo importante que es actuar con rapidez, coordinación y compasión. Fuente: Unvision
